Más que el escenario de un teatro, parece el living de una casa. Ese es el clima de intimidad y confianza que procuran crear “Las chicas de la culpa” cada vez que se presentan con su propuesta de un humor desenfadado, en el cual está permitido hablar de todo y sin tapujos: amor, sexo, citas, drogas, miedos, frustraciones y mucho más circula en la voz de cuatro mujeres de más de 40 años: Malena Guinzburg, Connie Ballarini, Fernanda Metilli y Natalia Carulias.
En el marco de su gira nacional, las cuatro comediantes estarán desde las 21 en el teatro Mercedes Sosa (San Martín 479), en su segunda función en Tucumán -anoche, al cierre de esta edición, debutaban en la provincia-. De entrada queda claro que no será un show de stand up como el que protagonizan individualmente, sino otra cosa, aunque algunos temas se repitan y la reacción del público sea una fuente constante de referencia. No está anunciado si esta presentación será con transmisión directa por sus redes sociales.
Stand up: Cris Álvarez reivindica un humor femeninoCada actriz tiene su característica distintiva y complementaria de su colega:
- Guinzburg tuvo una cuna de oro en comicidad. Hija del gran Joge Guinzburg, sus intervenciones son autorreferenciales y punzantes, en la que aborda sus frustraciones, fracasos amorosos y dietas fallidas.
- Ballarini tiene a las experiencias sexuales como uno de sus caballitos de batalla, con respuestas rápidas y delirantes sobre las vivencias cotidianas de sus compañeras y del público, que rayan lo absurdo.
- Metilli aporta actuación, expresividad corporal y versatilidad escénica, a partir de su formación de base que comenzó en su Tandil natal, y aparte de los monólogos de observación hace obras convencionales.
Stand up: Juliana González describe su vida en “Dejá nomá”- Carulias es la de mayor edad -está a un mes de cumplir 51 años- y es reconocida como la primera mujer en hacer stand up en la Argentina a fines del siglo pasado. Su forma expresa madurez y experiencia, y es la que más se enfoca en los asuntos de la mediana edad, la maternidad y el paso del tiempo.
Sin guión ni momentos individuales preestablecidos, con mucho de improvisación y con la búsqueda de la complicidad permanente del público.